¿Por qué aceite de oliva?

A la hora de pensar en salud, en acceder a los mejores productos que podemos consumir, es muy importante valorar cuidadosamente no solo el alimento, sino la calidad de éste, para poder disfrutar de las ventajas para nuestra salud a través de una nutrición inteligente.

Entre los distintos aceites que existen en el mundo, de cara al consumo (y no sólo) el aceite de oliva es sin duda una de las mejores opciones por sus múltiples beneficios y propiedades, entre las que se encuentran una gran número de componentes que ayudan a nuestro organismo a regenerarse y a combatir los efectos oxidativos; sin ir más lejos, está demostrado a través de numerosos estudios, que el consumo regular de aceite de oliva virgen aumenta la longevidad y protege ante enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer o diabetes, pero no todos los aceites de oliva son iguales.

¿Cómo elegir un buen aceite de oliva?

Todo depende de la variedad y calidad de la oliva (descartando aquellas depositadas en el suelo), del momento de recogida de la aceituna, así como de los sistemas de recolección más “respetuosos” con el árbol y el fruto (siendo el mejor el ordeño, seguido del vareo y finalmente, el sistema mecánico); sin embargo, uno de los factores más determinantes es el método de extracción que se ha llevado a cabo.

¿Por qué la extracción en frío es tan importante?

Todos los aceites obtenidos mediante extracción en frío conservan mucho mejor sus cualidades y componentes tales como los polifenoles y tocoferoles (que son los principales responsables de la protección frente a la oxidación), para ello la extracción debe realizarse con una temperatura inferior a 27ºC. Esto es necesario para que el producto posea menor acidez (indicador de mayor calidad), no se volaticen todos los compuestos responsables de conceder los distintos aromas al producto, y así garantizar además unas óptimas propiedades culinarias.

El tipo de aceituna también cuenta

Para gustos, colores, reza el refrán, y es que ni todas las aceitunas son adecuadas para producir aceite, ni todas son agradables al paladar para disfrutar en la mesa. Están registradas al menos 260 variedades distintas (en España existen 18, al menos), y éstas, a su vez, podemos clasificarlas en tres tipos dependiendo de su color: verdes, negras, o de color cambiante.

Las aceitunas verdes presentan ese color característico cuando han sido recogidas en el momento preciso de maduración. Por su lado, las aceitunas negras han sido recolectadas antes de estar completamente maduras y haber sido tratadas; y, por último, aquellas llamadas “de color cambiante” resultan de este modo al haber sido recogidas antes de haber madurado y recibiendo distintas tonalidades en función de su punto de maduración.

¿Cuáles son las variedades?

Algunas de las principales variedades de oliva que se producen y consumen en España, por sus características son: arbequina, cornicabra, empeltre, gordal, hojiblanca, lechín, manzanilla, picual, picudo y verdial. Hay muchas más, dependiendo del lugar de origen y la finalidad de consumo.

Indicadores de calidad

No es tan determinante la variedad de la oliva en sí misma, como las características que ésta debe tener, junto con el proceso de extracción, para que su aceite sea de primera calidad; para ello se tienen en cuenta propiedades de tipo químico: tales como el grado de acidez (cuanta mayor acidez, menor calidad), compuestos que inciden en su oxidación (peróxidos y otros indicadores) …, y también las cualidades sensoriales.

¿Cómo saber si el aceite que consumimos es de primerísima calidad?

Asumiendo que el aceite consumido proviene de una de las variedades adecuadas para la producción de zumo (el aceite es en definitiva, el jugo extraído de la oliva), cuya extracción se ha realizado con métodos apropiados y en la época donde los frutos están en su punto óptimo, sería recomendable asegurarse de que el aceite proviene de la cosecha más reciente, dado que de ese modo conserva mejor todas sus cualidades. El método de conservación también es importante dado que elementos tales como la luz del sol o las temperaturas extremas pueden alterar sus propiedades. En este caso, es recomendable decantarse por envases de metal preferiblemente, o bien botellas de vidrio oscuro.

La importancia del producto ecológico

Por último, para disfrutar del mejor AOVE, lo mejor será siempre elegir productos de producción ecológica. Su importancia deriva (además de ser sostenibles y respetuosos con el medio ambiente) de que los compuestos químicos, metales pesados y elementos nocivos tienden a concentrarse en elementos grasos, y el aceite es básicamente oleoso.

Por último, no debemos pasar por alto los sellos y etiquetado que, impresos sobre el envase, nos indicarán que el AOVEs que tenemos entre manos responde a las exigencias de la normativa referente a calidad; en ese sentido, LA Organic trabaja para ofrecer un Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico comprometido con los más altos estándares.

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